Todas las noches morimos y renacemos al amanecer, un poco por amor, un poco por olvido.
de sueños en yuxtaposición a la realidad.
Cálidos corazones, guardados en cajones,
enredados en poemas por escribir,
de recuerdos por olvidar, de días sin presentir,
de bocas calladas y parpados azules.
Vivimos sin sentir la traslación del alma,
en la oquedad de nuestro cuerpo,
soñamos para presentir la dulce muerte,
que se debate entre la luna añil y las razones por vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario