Ayer la luna vino a verme,me habló en esa realidad onírica
la realidad mas justa y sosegada.
Me contó de la noche de San Juan,
del camino de Santiago y de tu mirada.
Vi las estrellas reflejadas en el cielo acero,
las horas detenidas en su halo etéreo,
yo en paz viendo los cuerpos celestes,
sin prisa , sin contratiempo, sin arrepentimiento
pensé que esto era como la muerte presente,
como la vida que aguarda, conjunción inverosímil.
Ire a Santiago al camino, Compostela espera
un poco para vivir un poco para morir.
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