El sol sigiloso, tan etéreo y tan sabiose despide de la luna descalza.
Toma por asalto la ciudad
se cuelga de los balcones, abraza las calles,
se cuela en las habitaciones.
Nos mira desde su posición astral
y nos envía su fuego lejano y cierto
calentando los corazones .
Sin previo aviso
se lanza al mar,
el mar que despierta
y avisa a las estrellas
que el astro mayor regresa a casa.
La luna que apurada se peina
sabe hacer su entrada triunfal
El sol milenario se recuesta
en su alcoba astral a soñar
con la vida que está por comenzar
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